Sábados de espías: ‘La Gran Aventura De Mortadelo Y Filemón’ (2003)

De la prolífica imaginación de Francisco Ibañez – y de toda su galería de personajes -, los más populares fueron Mortadelo y Filemón, publicados por primera vez en enero de 1958 en la revista Pulgarcito. Al principio no se trataba más que de dos detectives muy torpes, pero a finales de los 60 terminaron en evolucionar como agentes secretos a la española, siguiendo la oleada que había generado la Bondmanía a partir de 1964 con Goldfinger’

Ficha técnica

España, 2003: Benito Pocino (Mortadelo), Pepe Viyuela (Filemón Pí), Dominique Pinon (Fredy Mazas), Paco Sagárzazu (Calimero, el Tirano), Mariano Venancio (El Super), Janfri Topera (El Profesor Bacterio), Berta Ojea (Ofelia), María Isbert (Mentxu, la madre de Filemón), Janusz Ziemniak (Nadiusko, espía ruso)

Director: Javier Fesser – Guionistas: Javier Fesser y Guillermo Fesser, sobre la tira cómica de Francisco Ibañez – Música compuesta por Rafael Arnau y Mario Gosalvez – 105 min

Sinopsis

La agencia de inteligencia española T.I.A. ha desarrollado un arma conocida como el D.D.T. (Desmoralizador De Tropas), capaz de desanimar a ejércitos enteros en cuestión de segundos. Pero el DDT es robado por el espía ruso Nadiusko, el que intenta venderlo a la despótica república de Tirana. Mientras tanto, la TIA envía a su agente más destacado, Fredy Mazas, para recuperarla. Renegando de que la misión no se les hubiera asignado a ellos, los torpes agentes Mortadelo y Filemón se dedican al traslado de armamentos y equipo secreto a su casa hasta que la TIA encuentre un cuartel más seguro. 

Francisco Ibañez

Francisco Ibañez probablemente sea el historietista más popular de España. Desde los años cincuenta ha publicado infinidad de tiras cómicas orientadas a niños y adolescentes que han tenido un gran suceso en Europa. La característica de Ibañez es un humor demencial basado en el slapstick, una vena similar a los Looney Tunes de la Warner Brothers

 Mortadelo y Filemón

Sin embargo la influencia más fuerte del cómic  eran 007 con algunos de sus imitadores – el Superagente 86 y El Hombre de Cipol -. Filemón llevaba un zapatófono como Maxwell Smart, y la agencia de inteligencia se llamaba TIA (Técnicos Investigación Aeroterráquea) – en alusión a UNCLE (tío) que eran las siglas inglesas de CIPOL -. La popularidad de la tira no se hizo esperar, y con el paso del tiempo obtendría su propia revista (Mortadelo). En los años setenta se harían varios cortos, y en los 90 una productora alemana haría una serie animada. Pero el gran desafío era sin duda realizar una versión en vivo, cosa que pudo concretarse recién en el 2003.

La producción

Lo primero que puede decirse del filme es que, como producción española, realmente impresiona. Tiene un diseño de producción impecable, recargado de efectos especiales de primera calidad que sirven para recrear a la fidelidad la atmósfera del cómic. Tal como la historieta, Mortadelo es un maestro del disfraz – se puede camuflar de estatua, de indio o de bomba de agua -; están las atrocidades del cómic como pesos de miles de toneladas cayendo sobre los protagonistas; la gente se aplasta contra las paredes o a golpes de ladrillo; y un sinfín de imposibilidades físicas que sólo el cómic puede permitir, y aquí están fusionados con actores en vivo de modo impecable.

La historia

En cuanto a la trama, es típica de las historietas de Ibañez. Hay un montón de malentendidos que se arreglan a los golpes; Mortadelo y Filemón son unos torpes de aquellos que a la larga terminan resolviendo las misiones; y los villanos son realmente retorcidos y malos en su sentido de caricatura. Hay también algunas actualizaciones a los personajes que la crítica española desaprobó, como que los caracteres usen malas palabras o que uno de los papeles – Rompetechos, un miope que insulta y se confunde todo el tiempo – sea pintado como un enano fascista pro Franco, que no me parecen tan sacrílegas como las han pintado – a final de cuentas, es un comic venerado por los adultos que han crecido con él, y la película está dedicada a ellos -. 

El filme

De entrada captura el espíritu de la historieta de manera fabulosa. Colores, FX, e incluso la caracterización de los actores – Benito Pocino es realmente Mortadelo, y tiene todo el carisma del personaje – es excelente. Pero el único (y gran) problema del film es el timing; es directamente apabullante. No sólo los diálogos están disparados a una velocidad impresionante sino que la mayoría son inentendibles, amén de que el comienzo del film es una avalancha de escenas de corte rápido que terminan por marear. Todo el gran trabajo de producción se va al techo por un terrible trabajo de edición y banda de sonido, en vez de manejar las cosas con un poco más de pausa. Recién en la última mitad del film las cosas se desaceleran un poco y se puede entender algo de lo que dicen los protagonistas, lo cual es una lástima ya que el film promete ser gracioso. 

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