Sábados de espías: ‘Johnny English Recargado’ (2011)

Johnny English (2003) fue una parodia del género de espías que llegó muy tardía, y posiblemente haya sido un intento inglés de ocupar el cetro que había dejado vacante la saga de Austin Powers. Hoy tenemos la oportunidad de ver en las salas de cine la tercera película de este estúpido agente secreto que en sus versiones sigue imitando a James Bond. Bienvenidos a sábados de espías.

Ficha técnica

GB / USA / Francia, 2011: Intérpretes: Rowan Atkinson (Johnny English), Daniel Kaluuya (agente Tucker), Gillian Anderson (Pegasus), Rosamund Pike (Kate), Dominic West (Ambrose), Tim McInnerny (Quartermain)

Director: Oliver Parker – Guion: William Davies

Argumento

El servicio secreto británico ha descubierto una conspiración y ha decidido sacar al agente secreto Johnny English de su retiro. Encontrando pistas del complot en su pasado, English descubre que tres agentes renegados de los tres servicios de inteligencia más importantes del mundo – la CIA, la antigua KGB y el nuevo MI7 – se han asociado para eliminar a un alto mandatario chino que se encuentra de visita en Londres. Y, para ello, han de utilizar una droga conocida como Vortex, la cual convierte a la persona inoculada en un robot que sigue ciegamente cualquier tipo de orden que se le de. 

El regreso

La estrella cómica inglesa Rowan Atkinson, un amante de los autos veloces, quien posee incluso un vehículo fórmula 1 en su colección privada, amante de la buena vida ha querido protagonizar el segundo filme de su personaje Johnny English una parodia de James Bond. La primera cinta venía con la particularidad de haber sido escrita por los libretistas actuales de la franquicia Bond – Neal Purvis y Robert Wade -, lo cual no es garantía de nada: escribir prolijamente aventuras de 007 no los convierte necesariamente en expertos en comedias. Ahora tenemos esta secuela, la cual no es exactamente una película barata – hay despliegue de producción y abundantes escenarios -, que tiene un par de momentos tibiamente cómicos y nada más. Es larga – a los 50 minutos ya se resolvió el 90% de la trama… y aún le queda una hora por delante -, insulsa y fronteriza en lo aburrido.

El guion

El problema es que el guion no sabe trabajar bien el potencial sátira que subyace bajo toda la historia. La idea de un Toshiba Mi7 – un servicio secreto inglés privatizado y adquirido por corporaciones japonesas – es hilarante, pero no pasa de ser un gag visual de 5 segundos. Rowan Atkinson como una especie de espía entrenado por monjes tibetanos es una idea explotada en los 10 minutos iniciales – que probablemente sean los mejores del filme -, y después abandonada sin demasiados remordimientos. El resto es un reciclado de escenas y persecuciones propias de la franquicia 007.

Al estilo Bond

Como por ejemplo el encuentro en un club de golf a la ‘Goldfinger’, otro encuentro en los alpes suizos como ‘Al Servicio Secreto de Su Majestad’;hay una persecución con Alfa Romeos negros, tal como en ‘Quantum of Solace’; etc -, algunas con más gracia que otras, sin la comicidad de su personaje clásico pero con gracias. La conspiración es tonta e insípida, y los personajes secundarios tampoco ayudan: una ex bondgirl Rosamund Pike que pierde mucho en su papel y Gillian Anderson (Scully!) completamente desapercibida en uno de sus peores actuaciones.

Conclusión

Algo mejor que la original, pero sigue sin ser una comedia decente. Abundan los dólares en la producción pero no las ideas, y el filme desperdicia numerosas oportunidades – de parodiar a la ex chica Bond Rosamund Pike o a la “agente Scully” Gillian Anderson -, empecinándose en desarrollar una conspiración que no es muy inspirada ni resulta demasiado cómica que digamos.

Fuente: SSSM

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