La vida de Calabacín (Ma vie de Courgette)

FICHA TÉCNICA

Dirección: Claude Barras  Guión: Morgan Navarro, Céline Sciamma, Germano Zulio Reparto: Paulin Jaccooud, Michel Vuillermoz, Brigitte Rosset, Monica Budde Música: Sophie Hunger Montaje: Valentin Rotelli Producción: Francia/Suiza 2016.

Una estupenda película de animación para adultos en stop –motion y con innumerables reconocimientos en todo el mundo llegó en la versión número 23 de Eurocine, que esta semana llegó a su fin. “La vida de Calabacín” con 75 minutos de duración permitió que el teatro se inundara de risas de los espectadores a la cantidad de diálogos y escenas del pequeño protagonista en el hogar de acogida donde transcurre el filme.

Su director Claude Barras, un joven suizo de 44 años que ha incursionado desde 1998 en la animación con modestos cortometrajes y que hoy ha impresionado a miles de espectadores con su primer largometraje “Ma vie de Courgette”.

Desde el comienzo, el director entendió que la historia debía ser interesante al mostrar a Courgette o Calabacín, en su hogar disfuncional, una madre alcohólica, un padre que los abandonó por otra mujer y un niño de 9 años, retraído que llega a un hogar especial con niños de su edad que han perdido de alguna manera sus padres. Ahí comienza una aventura para este jovencito, cuyos únicos recuerdos son una cometa con la figura de súper héroe de su padre y una lata de cerveza de su madre, a los que se apega como una forma de recordar su familia.

Luego están sus nuevos amigos que tratan de integrarlo al grupo y a medida que pasan los días, esa unión se hace más fuerte, especialmente con la llegada de Camille, una niña de la cual se enamora y le permite creen en las esperanzas que se le habían perdido cuando llegó a su nuevo hogar. Y es ahí donde compartimos esos diálogos maravillosos cargados de humor ácido y lleno de inocencia que el director y los guionistas han creado a lo largo del filme animado.

Una de las mayores virtudes que tiene la cinta, es la historia bien llevada, condensada y sin necesidad de rellenos, porque sus personajes adquieren el matiz necesario para entenderlos y quererlos. Un filme, sin maldad, donde los malos no existen, sino el humor ácido e inocente de todos esos chicos que esperan algún día volver a tener un hogar, cosa que Calabacín y Camille consiguen al final de la historia.

En esta edición de Eurocine nos queda la satisfacción de que el buen cine seguirá presente en Medellín, que hoy las distribuidoras, Cine Colombia y Procinal le sigan apostando a ello, con más salas de cine independiente que permiten otra alternativa a lo que estamos acostumbrados a ver. Y lógicamente al Centro Colombo Americano por ese esfuerzo titánico de años de ofrecer un excelente material fílmico.

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