La opaca despedida de Brosnan como Bond en ‘Die Another Day’

Hoy es miércoles y seguimos analizando las películas de James Bond. Hoy el turno es para la cinta de 2002, ‘Die Another Day’, el cuarto y último filme protagonizado por el actor irlandés Pierce Brosnan. Rescatamos la crítica de esta película de Bond, gracias al esfuerzo realizado por la página argentina SSSM, portal especializado en el personaje de Ian Fleming.

Ficha Técnica

Gran Bretaña / USA, 2002: Intérpretes: James Bond (007) – Pierce Brosnan ; Jinx – Halle Berry ; Miranda Frost – Rosamund Pike ; Falco – Michael Madsen ; Graves – Toby Stephens ; Kao – Rick Yune ; M – Judi Dench ; Moneypenny – Samantha Bond ; R – John Cleese

Director: Lee Tamahori – Guión: Neil Purvis & Robert Wade – Productores: Barbara Broccoli & Michael G. Wilson – Fotografía: David Tattersall – Musica: David Arnold – Efectos Visuales: Mara Bryan – Efectos Especiales: Chris Corbould – Diseñador de Produccion: Peter Lamont

133 min, Color

La historia

En una misión secreta en Corea del Norte, Bond elimina al Coronel Moon, quien se encuentra vendiendo armas clandestinamente. Pero la misión falla y es apresado y torturado. 007 es liberado en un intercambio de espías por del secuaz del Coronel Moon, el sicótico asesino Zao. Mientras el Mi6 desconfía de Bond, y cree que le han lavado el cerebro, el agente escapa y se vuelve un renegado, actuando clandestinamente en Cuba para intentar eliminar a Zao. Pero pronto Bond descubrirá que hay una conexión entre Zao y el multimillonario Gustav Graves, quien acaba de poner en órbita un gigantesco láser que opera con un espejo de diamantes. Y mientras es readmitido en el Servicio Secreto de Su Majestad, 007 se topará con un oscuro secreto que oculta Graves y que se relaciona con su vieja misión fallida.

‘Die Another Day’ 

Mientras que a los ojos del público fue un filme exitoso, Die Another Day contiene bastante más de disparate que las otras entregas de la serie Brosnan (casi roza los niveles de la era Moore), que demuestra la decadencia de la fórmula. O mejor dicho, la fórmula venía bien recitada, pero acá la prosa está mal dicha, y salen a relucir todos los defectos que antes no veíamos.

Homenajes

Y es que al ver la cinta, desde el vamos, se sabía que iba a estar plagado de “homenajes” a otros filmes de la serie. Pero en vez de ser un valor agregado, termina siendo un peso muerto que arrastra a toda la película para abajo. No sólo por el hecho de adivinar que tal o cual escena es una recreación fiel de otra ya vista, o que hay una mención a un tema que solo un Bondfilo puede saber …sino que el hecho es que distrae la atención de lo que es la trama principal. Y porque, en segundo término, la trama principal termina siendo un rearmado de partes de otros filmes, lo que le hace perder originalidad.

Exagerado

Es un defecto tanto de los productores como del director Tamahori. Si hubieran despojado de dichos elementos a la trama, la cinta podría haber sido mucho mejor. Pero hay momentos en que uno pareciera estar viendo un festival de teasers publicitarios de la saga. El ver a Bond lanzarse con un vehículo desde un avión en picada no es nuevo; la forma del palacio de hielo de Graves no es nueva; el bikini de Jinx no es nuevo…y un largo etcétera. ¿Por qué no crear algo totalmente original o, al menos mejor camuflado?

Confuso

Mientras que el comienzo de la película es realmente bueno, hay un temor en productores / guionistas / director a recorrer nuevos caminos, que a los pocos minutos vuelven a poner en vereda a su James Bond renegado. Hay que regresar a la fórmula y rápido. Que 007 vuelva a sus trajes Saville Row, sus gadgets, su rutina. Y en aras de crear el mayor filme Bond de la era Brosnan, se tiende a ciertos disparates propios de la era Moore. El palacio de hielo de Graves, la persecución de autos en Islandia o la destrucción masiva del satélite Ícaro son la clase de excesos que transformaron a las películas de Roger Moore.

Jinx

Pero si despojamos de los excesos y de los homenajes, el filme sigue siendo desparejo. Mientras que Zao desprende malignidad animal, y la Miranda Frost de Rosamund Pike son ciertamente buenos personajes, la cinta da mayor tiempo en escena a Jinx. Y Halle Berry – que no es una mal intérprete, y que ha demostrado estar a tono, demuestra no tener mucha idea sobre qué hacer con su personaje. A veces es sensual, otras veces parece amenazadora y otras veces está totalmente desprotegida. Planeado el personaje como un Bond femenino, por el contrario parece sumamente débil y lleno de altibajos. Berry no le da la fuerza que requiere, la frialdad y presencia animal que debería poseer. Sus diálogos no están dichos con dureza; no parece una experimentada agente de la CIA sino una chica más, con arma, en un festival de efectos especiales que acompaña a Bond en la misión.

El villano

También falla el Graves de Toby Stephens. Por momentos es la caricatura de un muchacho millonario y malcriado. En otros su sobreactuación y gestos son atroces lo que indica el mal trabajo del director. Tamahori dirige muy bien las escenas de acción, pero falla en el manejo actoral en todos los actores, menos en Brosnan, a quien se le notan algunos años pero en el filme posee una mejor apariencia que en el terrible cartel publicitario, donde luce 20 años más.

Floja 

Como dijimos antes, hay bastante disparate en la cinta. Desde el Aston Martin invisible hasta la alteración genética en Cuba, la terrible escena en donde Bond surfea con paracaídas un Tsunami, y con uno de los peores efectos especiales de toda la serie.

Conclusión

Es una película muy despareja. Con un gran inicio que deviene en pura rutina. Con villanos de cartón pintado y planes disparatados. Con persecuciones (como la del Aston Martin y el Jaguar) demasiado delirantes. Con demasiados homenajes que nos hacen pensar que esas escenas las hemos visto no en uno, sino en varios filmes de la serie que no eran homenaje. Hay nostalgia por el exceso, mientras que hay momentos en que se consiguen secuencias perdurables e intensas, como la secuencia de esgrima.

 

 

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