Crítica: ‘Colette’ por la identidad propia de la mujer

Artículo para el periódico ADN -Medellín. Por Jorge Hernán Echeverri

Keira Knightley ratifica que es una gran actriz, que cada papel que realiza va en ascenso en su carrera actoral y que su papel en ‘Colette’ es uno de los mejores que le he hemos visto. Y lo ratificamos porque interpreta a  Sidonie-Gabrielle Colette, una campesina con mucha personalidad que se casa con el  escritor Henry Gauthier-Villars, “Willy” (un magnífico Dominic West) que la obliga a ser su ‘escritora fantasma’ para beneficio propio.

‘Colette’

La historia se desarrolla a finales del siglo XIX, y la protagonista tiene grandes virtudes para escribir. Su libro, la historia de Claudine (las vivencias de Colette), es un éxito en Francia, muy por encima de lo que ha escrito ‘Willy’, por lo que obliga a su esposa a seguir escribiendo para él y poder continuar su vida desbordante (restaurantes caros, ropa lujosa, prostitutas).

Mujeres anónimas

Y Colette empieza a darles vida con sus escritos a esas mujeres anónimas que son menospreciadas y oprimidas por el hombre, a la equidad de género y a la libertad sexual, ya que se siente atraída por la marquesa de Belboeuf, y sus encuentros le permiten buscar otros horizontes donde triunfa por si sola y no bajo el seudónimo de un escritor.

Identidad propia

Finalmente, es una cinta que muestra el valor de la identidad propia del ser humano, del respeto hacia el otro, y que ratifica la importancia de esas historias inspiradoras que cambiaron algunas percepciones de una sociedad completamente machista que marcaba el inicio del siglo XX.

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