‘A View To A Kill’ (1985), la despedida de Moore como 007

Continuamos analizando las películas de James Bond. Hoy el turno es para la cinta de 1985, ‘A View To A Kill’, la séptima cinta protagonizada por el actor británico Roger Moore. Rescatamos la crítica de este filme de Bond, gracias al esfuerzo realizado por la página argentina SSSM, portal especializado en el personaje de Ian Fleming.

Ficha técnica

Gran Bretaña , 1985: Roger Moore (James Bond), Christopher Walken (Max Zorin), Tanya Roberts (Stacey Sutton), Grace Jones (May Day), Patrick Macnee (Tibbett), Patrick Bauchau (Scarpine), David Yip (Chuck Lee), Fiona Fullerton (Pola Ivanova), Manning Redwood (Bob Conley), Alison Doody (Jenny Flex), Willoughby Gray (Dr. Carl Mortner), Desmond Llewelyn (Q), Robert Brown (M), Lois Maxwell (Miss Moneypenny), Walter Gotell (General Gogol), Geoffrey Keen (Ministro de Defensa) 

Director: John Glen – Argumento: Ian Fleming – Guión: Richard Maibaum y Michael G. Wilson – Fotografía: Alan Hume – Montaje: Peter Davies – Música: John Barry – Diseño de producción: Peter Lamont – Director artístico: John Fenner – Vestuario: Emma Porteous – Efectos especiales: John Richardson – Productores: Albert R. Broccoli y Michael G. Wilson

131 min, No rating, Color – 12/6/1985: estreno mundial en Odeon Leicester, Londres

Sinopsis

Bond rescata en Siberia un microchip a prueba de pulsos electromagnéticos que ha obtenido un agente inglés asesinado. Eso prueba que hay fuga de información tecnológica de parte de las industrias Zorin (proveedoras de computadoras para la defensa) hacia Rusia. Bond comienza a investigar al excéntrico millonario, que resulta ser fruto de experimentos genéticos nazis. Pero 007 descubrirá que Zorin está adquiriendo pozos petroleros circundantes a Silicon Valley, situados sobre fallas geológicas, y está dispuesto a hacer desaparecer el epicentro mundial de la computación, provocando una explosión en puntos claves de las fallas, y generando un terremoto de enormes proporciones.

Final de una era

La era Moore es sinónimo de masividad, pero también de pérdida de la originalidad. Es simple: se terminaron los argumentos de Ian Fleming potables. También es sinónimo de espectacularidad, de comicidad (que estaba muy acotada en el personaje hasta la llegada del inglés), y de mediocridad. O al menos de disparidad de calidad.

Sorprendentemente A View to a Kill es un filme mejor que el que recordábamos. Pero aún así no llega a ser una buena cinta. Indudablemente es mejor que Moonraker, aunque hay momentos en que tiene la misma tendencia a salirse, como en la persecución en camión de bomberos en San Francisco, o las correrías en París con el taxi partido a la mitad.

Análisis

Pero la película cuenta con una serie de lastres muy importantes:

1 – El plan del villano: hundir Silicon Valley para hacerse del monopolio de los microchips. Argumento y escenas están tomados tanto del script de Superman como, obviamente, Goldfinger. La explicación de Zorin en el dirigible, la eliminación del industrial disidente … incluso hay gentes y frases de Walken que son calcos de la interpretación de Gert Frobe.

2- Las secuencias en que llegamos a descubrir el plan del villano: el chip a prueba de pulsos electromagnéticos encontrado al inicio del film es el Mc Guffin (termino inventado por Alfred Hitchcock para denominar a un objeto o situación aparente que no tiene utilidad pero que sirve para llegar al meollo del filme). En ningún momento se toca de vuelta el tema. Algo similar pasa con las carreras de caballos de Zorin. 007 empieza a investigar algo que sería válido para un investigador secundario, por si los caballos de Zorin están dopados. El tema principal surge a mitad del filme.

3 – La damisela en peligro: Tanya Roberts es realmente la mujer más inútil y desvalida de toda la serie Bond. Es una pésima actriz, pero al menos el papel que desempeña es lo que representa. No como Barbara Bach en The Spy Who Loved Me, imposible de mover un músculo de la cara y sin dar la sensación de amenaza que supone una fría agente y asesina rusa con sed de venganza. 

4 – La edad de Moore: con 58 años cumplidos, es demasiado viejo para el papel. Es un grave grave problema que tiene el filme. La cirugía que tiene en los ojos no ayuda – todo lo contrario -, además que la mitad de la película es reemplazado por dobles. Uno ve en muchas escenas – mal filmadas – la cara de los dobles, incluso para lanzar una trompada. Y en gran error de dirección de Glen, pone a Bond a hacer bastantes acrobacias. No hablo de persecuciones en la nieve o en auto, sino pruebas físicas como estar colgado del carro de bomberos, saltar escaleras desde lo alto … que se ven con gran agilidad. Además que la diferencia de edad con Roberts se ve abismal.

5 – El desperdicio de Grace Jones como secuaz: no tiene toda la cámara que debiera. De todo el elenco, es la única que pone garra, además de impactar con su magnetismo animal. Quizás si Zorin hubiera sido mujer, Jones debería haber sido la villana y el filme hubiera elevado puntos. Su papel (mezcla de Oddjob y Pussy Galore de Goldfinger) no está suficientemente desarrollado.

6 – El papel de Max Zorin: esperaba encontrar una interpretación atroz de Walken. Encontré una mejor de la que recordaba. Igualmente Zorin cuenta con todos los tics de Walken atenuados en parte, y hay un par de excesos. Pero el problema es que la idea que nos vendieron es que es un experimento genético nazi, criado por los rusos, entrenado por la KGB, genio y sicótico. Y lamentablemente la genialidad que ofrece es nula. No es un mal villano, tampoco la descomunal amenaza. 

Conclusiones

  • Todo esto combina en un cóctel pocas veces efectivo. Tampoco es una abominación, pero ciertamente es un filme Bond anónimo, que no destaca de la serie, fácilmente olvidable porque nada de lo que hay – salvo, quizás, la partitura de Duran Duran – sea memorable.
  • Sobre el villano, no termina de desagradar. Hay ciertas salidas de la rutina, pero la sombra de Goldfinger es omnipresente para los seguidores de la serie. 

Reciclar

Hay bastantes cosas en el filme que dan la impresión que quisieron reciclar sin éxito algunos momentos de películas anteriores. La persecución en San Francisco, por ejemplo, es una copia de la secuencia de las lanchas en Live and Let Die (destrozo de autos, salto de vehículos, un sheriff pintoresco persiguiéndolos). La secuencia del taxi en Paris es disparatada, aunque tiene cierta gracia por obra de las fantásticas piruetas que suele hacer el doble de riesgo Remy Julienne con los autos.

Resumen

Es un Bond olvidable, y es una despedida gris para Moore. Insistiendo con nuestras preguntas: ¿es un buen film Bond o un mal film Bond?. No es original, es cierto. La formula está, la música es buena, las interpretaciones algo chatas con tendencia leve a irse de madre, los diálogos no son brillantes, y la adrenalina es esporádica. El final es anticlimático, con la obvia idiotez de: ¿quién llevaría dinamita en un dirigible?. Hay ideas buenas (como la del villano desarrollado genéticamente por los nazis), pero sobran los dedos de una mano para contarlas. A lo sumo, es un Bond mediocre.

Despedida de Moore del personaje. Reciclado de ideas, especialmente de Goldfinger. Es una película anónima, sin nada memorable salvo la canción de Duran Duran y la música de John Barry. Moore está demasiado viejo y precisa dobles para todo. Grace Jones figura en un papel desperdiciado.

 

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