“Goldfinger” el filme perfecto de James Bond

FICHA TÉCNICA

Gran Bretaña , 1964 : Sean Connery (James Bond), Gert Fröbe (Goldfinger), Honor Blackman (Pussy Galore), Shirley Eaton (Jill Masterson), Tania Mallett (Tilly Masterson), Harold Sakata (Oddjob), Bernard Lee (“M”), Lois Maxwell (Moneypenny), Desmond Llewelyn (“Q”), Bill Nagy (Midnight).

Productores : Harry Saltzman, Albert R. Broccoli – Director : Guy Hamilton – Guionistas : Richard Maibaum, Paul Dehn basada en la novela de Ian Fleming – Cinematographer : Ted Moore – Editor : Peter Hunt – Compositor : John Barry – Diseño de producción : Ken Adam – Director de arte : Peter Murter – Set designer : Freda Pearson – Efectos especiales : John Stears – Maquillaje : Paul Rabiger

111 min, no rating, Color – Ganadora Oscar 1964 – 37th Academy Awards – Efectos de Sonido – Norman Wanstall – 17/09/1964: estreno mundial en el Odeon Leicester Square / Londres

Resumen : Bond recibe la misión de vigilar al poderoso joyero internacional Auric Goldfinger, ya que el Tesoro de Gran Bretaña sospecha de que realiza importantes operaciones de contrabando de oro. Lo que 007 ni imagina es que terminará involucrado en una operación secreta que trama Goldfinger, y cuyo punto máximo es hacer detonar una bomba atómica en la reserva federal norteamericana de Fort Knox para dejarlas inutilizables por cerca de 60 años, provocar un caos económico en occidente, y con ello aprovechar el valor del cuantioso oro que acumula.

Crítica: Nadie podía anticipar el impacto que Goldfinger(1964) tendría en las masas. Que llevaría a la serie, al personaje, a Sean Connery, a su música… a los niveles de íconos pop del siglo XX, que revolucionaría el cine, que provocaría un impresionante Bondmanía con imitadores pululando por doquier. Ni los productores ni Connery remotamente podían pensar que el film sería de esa magnitud. Con colas gigantescas en los cines, con salas proyectando las 24 horas la película (primera vez que sucedía algo semejante), con un aumento masivo de compra de todos los productos que 007 utilizaba en el film. Desde trajes Saville Row como los de Connery hasta listas de espera de años en Aston Martin… 

Hasta 1964, la franquicia Bond era un negocio que obtenía una buena taquilla, pero nada espectacular. Y hasta ese entonces aún entraba en la categoría de films de espías, con algún que otro detalle de ciencia ficción como toque exótico. Si bien Dr. No tenía lo suyo en cuanto a la Sci-Fi, From Russia With Lovehabía desarrollado un argumento incluso más realista de espionaje. Pero cuando deciden filmar Goldfinger, Saltzman y Broccoli deciden llevar a 007 al terreno del comic y contratan a un nuevo director (Guy Hamilton), que será quien cree la fórmula que la serie sigue hasta hoy.

Serán Hamilton y el guionista Maibaum los que construirán el modelo Bond. Primero, el teaser. Esa secuencia de acción de 5 minutos o más, previo a los títulos, y que suele no estar conectado argumentalmente con el resto del film. Esta tendencia será corregida en algunos titulos de la era Moore, pero especialmente en toda la serie Brosnan. Es una secuencia breve, intensa, que anticipa lo que será una gran aventura.

Segundo, es la secuencia de títulos en sí. Maurice Binder perfecciona lo que había ensayado tímidamente en From Russia With Love : siluetas femeninas que sirven de fondo para proyectar fragmentos del contenido del film. Mientras que en la cinta anterior la secuencia era confusa, acá se concreta con brillantez, y pronto será un modelo que se repetirá hasta la saciedad. Los títulos de los films Bond serán una marca de fábrica de la serie.

Tercero, el tema de la película. Shirley Bassey será la voz Bond, con una impresionante perfomance que llevará a la canción del título a obtener primeros puestos en rankings de todo el mundo. Y a su vez, la música – tanto del tema como de la banda sonora – de John Barry harán escuela. Toda la moda posterior de imitadores intentará replicar el estilo de Barry en sus soundtracks.

Cuarto, el villano. Hay un comienzo gradual para interiorizarse lentamente de la sicología del mismo. Es un personaje carismático, presente en la mayor parte del film y, especialmente, en duelo de ingenio con Bond. Pero, lo que prácticamente ningún otro film 007 ha logrado es crear una mente criminal de la estatura de Goldfinger. Fleming ciertamente ha aplicado un perfil minucioso a su personaje. Avaricia hasta el mínimo centavo (la partida de Gin en Miami), lo despiadado de sus métodos, su búsqueda de reconocimiento (la reunión con los mafiosos – ¿para que montar semejante sala de conferencias y matar después a los asistentes si no es por puro ego? -, la charla del plan con Bond), su brillantez para el desarrollo de la operación Grand Slam… es tan coherente en sí mismo, es tan compacto… Ninguno de los siguientes cerebros criminales que combatirá Bond en posteriores films llegará al mismo nivel, aunque ciertamente intentarán imitarlo.

Además está la interpretación de Gert Frobe: existe cierto don de gente en Goldfinger que nos provoca simpatía hacia el personaje. Tanto su educado trato (la despedida de Solo de la reunión con los mafiosos) así como su frialdad para dar órdenes y ejecutar actos que – muchas veces – resultan espeluznantes (asfixiar a Jill Masterson pintándola con el oro – una secuencia que Fleming se inspira del film Bedlam (1946), y que es la imagen más perdurable de toda la serie -, separar el oro del auto compactado donde también yace el cuerpo del matón Solo), hacen que sea impredecible. Y tal como Fleming había desarrollado en toda la serie de libros, aquí por primera vez en el cine 007 se dan pistas de la conducta sexual del villano. Fleming los perfila como sádicos, homosexuales o, como en el caso de Goldfinger, decididamente impotentes (Jill le dice a Bond que sólo ha sido contratada para que la vean con Auric; Galore también le afirma a Bond que su relación con Goldfinger es profesional, porque ella “está inmunizada” hacia los hombres). Lo único que brinda placer sexual a Goldfinger es el oro. Y mientras que en el film es claramente un impotente despiadado, en la novela se mostraba más como un fetichista (Jill mantenía relaciones con Auric, muchas veces pintada en oro). Pero en la película resultaba imperativo transmitir dicha clase de mensajes que hasta entonces, eran más velados en la serie (no olvidemos que el film se resuelve precisamente porque una lesbiana sucumbe ante los encantos de Bond). 

Quinto: el secuaz. Si bien Red Grant era formidable, Oddjob confirma la línea de asesinos memorables. Ciertamente puede considerarse que la festividad de Harold Sakata en algunos momentos le quita amenaza a su personaje (en la novela era verdaderamente siniestro, y su sombrero puede degollar – en el film por cuestiones de calificación, solo golpea cuando se trata de personas). Oddjob es una máquina muda de matar, y leal hasta la muerte a Goldfinger.

Sexto : los gadgets. Ya no hay límites de la imaginación. El Aston Martin DB5 del film es superior en prestaciones al de la novela. Es un clásico imitado y parodiado hasta la saciedad. Y es tan alta la cota de calidad que deja, que muchas veces deberá inventarse algo parecido, con resultados disímiles. El Lotus Sprit de The Spy Who Loved Me, por ejemplo, que escapa a toda lógica, cuando en Goldfinger sus artefactos son realmente útiles (y no disparatados). El Homer, el traje de buzo especial con smoking debajo…

Séptimo: la muchacha. En este caso, Honor Blackman ya era una mujer entrando en la madurez (37 al momento del film) y, a diferencia de las anteriores Bond girls, es una mujer a cargo, de armas tomar y no débil, indefensa o meramente sexual. Blackman transmite buena parte del feeling del rol de Cathy Gale (de la serie británica de culto The Avengers, surgida precisamente a la sombra de la serie Bond, y de la cual se alejó Blackman para obtener este papel) a su personaje.

Octavo : las escenas. Aquí nace la rutina con Q en los cuarteles del servicio secreto, presentando los artefactos. “Preste atención, 007” y “yo nunca bromeo con mi trabajo”, serán latiguillos que se repetirán en toda la serie. La actitud infantil de Bond hacia los gadgets…

Nunca un film 007 dió tantas escenas que fueran imborrables en nuestra retina. Bond viendo a su asesino en la retina de la chica que besa, la chica asfixiada con oro, la partida de golf con trampa, el Aston Martin pleno de trucos, la clásica escena con Bond atado y a punto de ser partido por un laser (“¿Espera que hable?”, a lo que Goldfinger le replica :” No, señor Bond. ¡Espero que muera!”), el ataque sobre Fort Knox, la pelea con Oddjob en la bóveda (que el diseñador Ken Adam inventó desde cero en su imaginación, ya que nunca consiguió permiso para acceder a la original), la bizarra muerte de Goldfinger… unidas todas por un ritmo impecable de dirección, que no nos hace decaer en ningún momento.

Fuente: sssm.com.ar 

TRÁILER

ESCENAS DEL FILME

https://youtu.be/JDDjxa7RsKg

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